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Dios ha puesto delante de nosotros la vida y la muerte, y nos ha dado el libre albedrío para elegir. El nos dice:
| »Hoy pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ti, de que te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.» |
Deuteronomio 30:19 - NVI |
El nunca nos forzará, pero nos pide con amor de padre que elijamos la vida.
Su palabra asegura que todo el que confiesa que Jesucristo es el Señor y Salvador y cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, tendrá vida eterna.
| »Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo *levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser *justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo. » |
Romanos 8:8-10 - NVI |
Tuya es la elección, si así lo decides y lo crees en tu corazón haz esta gran confesión:
Padre hoy vengo a ti, te doy gracias por tu infinito amor. Te pido el perdón de mis pecados.
Confieso con mi boca que Jesucristo es el Señor y creo en mi corazón que tú lo levantaste de entre los muertos.
Me has hecho ahora una criatura nueva, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas.
Amén |
Al hacer esta oración de fe, el Espíritu Santo ha venido a morar en ti. Eres una nueva criatura en Cristo Jesús. ¡Eres un hijo de Dios! Las cosas viejas pasaron y ahora todas son nuevas.
Tendrás la abundancia de la vida en el espíritu, amor, alegría, gracia, paz y gozo. ¡Bienvenido a la familia!
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